El único ADN que puede permanecer intacto en una pintura durante décadas es el que quedó atrapado en un cabello del artista. Si uno de sus cabellos cayó sobre el lienzo y quedó sellado entre las capas de pintura, podría ser en una valiosa pista para autenticar la obra. Este proceso requiere cuatro pasos clave:
1. Encontrar un Cabello
El primer paso es inspeccionar la pintura bajo luz rasante. Colocándola plana sobre una mesa y usando una linterna en ángulo bajo, se revisa minuciosamente cada centímetro en busca de un cabello incrustado en la pintura.
2. Extraerlo con Cuidado
Si se encuentra un cabello, debe ser removido por un restaurador profesional, quien lo extraerá con precisión y reparará la zona afectada sin dañar la obra.
3. Obtener una Muestra de ADN Familiar
Este suele ser el mayor desafío. No todos los artistas tienen familiares vivos, y aun cuando los tienen, no siempre están dispuestos a proporcionar una muestra de ADN para la comparación.
4. Analizar y Comparar el ADN
Si se cuenta con el cabello y una muestra de ADN familiar, se procede a la extracción y análisis. Siempre que el ADN no haya sido afectado por los químicos de la pintura, se comparan ambos perfiles genéticos en busca de una coincidencia.
Si necesita ayuda profesional con este proceso, contáctenos.
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