Las pinturas guardan secretos—historias ocultas bajo la superficie que no se pueden apreciar a simple vista. No solo en los maestros antiguos y las obras del siglo XIX, sino también en los postimpresionistas, cubistas, la vanguardia rusa, el WPA, los expresionistas abstractos, la Vanguardia cubana y en artistas mexicanos como Siqueiros, Tamayo y Rivera.
Las radiografías revelan las capas de la historia de una obra. Muestran cómo trabajó el artista, si modificó la composición mientras pintaba, si reutilizó un lienzo o si ocultó una firma, una inscripción o una fecha anterior. También pueden revelar trazos de lápiz bajo la pintura, restauraciones previas e incluso información sobre los materiales utilizados y su antigüedad, dos factores clave para demostrar autenticidad.
Sin embargo, conseguir radiografías de nuestros clientes suele ser un desafío. Muchos dudan simplemente porque no saben dónde obtenerlas. La realidad es que se pueden hacer radiografías de una pintura en muchos lugares: hospitales, clínicas, centros de imágenes médicas, radiología industrial e incluso veterinarias. Para radiografías de firmas, hasta dentistas nos han ayudado. Y, por supuesto, también trabajamos con museos y estudios de restauración.
Una radiografía puede ser decisiva. A veces, una sola imagen proporciona la evidencia suficiente para autenticar una pintura en el acto.
Recibimos radiografías en formato digital, aunque en algunos países todavía se usan negativos tradicionales. Para ello, contamos con un negatoscopio médico para analizarlas en detalle.
Si usted necesita autenticar una obra, envíenos radiografías. Nosotros interpretaremos las imágenes y revelaremos la verdad oculta bajo la pintura.
Envíenos sus fotografías y le responderemos a la brevedad. Deben ser de alta resolución.