Si usted desea vender una pintura, debe demostrar que es auténtica.
Durante siglos, antes de que existiera la impresión en color de alta calidad, la única manera de obtener una imagen de una pintura era encargando una copia pintada a mano. Los copistas abundaban, creando réplicas de obras famosas. Al mismo tiempo, los aprendices de pintores perfeccionaban su técnica copiando obras maestras, lo que dio lugar a millones de copias, desde burdas imitaciones hasta reproducciones casi exactas. Hoy en día, estas réplicas siguen apareciendo en distintos lugares del mundo y, en muchos casos, se confunden con originales.
Luego llegó la era digital. Desde la década de 1990, las imágenes en alta resolución y el acceso a Internet han provocado una explosión de nuevas copias, imitaciones y falsificaciones. Estudiantes de arte talentosos en todo el mundo pueden ganarse la vida creando reproducciones casi idénticas. La cantidad de estas obras que ingresan al mercado es abrumadora. Por cada obra maestra original, existen al menos 50, o incluso 100 copias o falsificaciones.
Esto hace que una pintura sin autenticar sea extremadamente difícil de vender: los compradores pueden asumir que es una copia o una falsificación, lo que reduce significativamente su valor. La autenticación protege su inversión, genera confianza y maximiza el valor de mercado de la obra.
Si necesita saber si una pintura es original, nosotros lo averiguaremos. Contamos con un equipo internacional de expertos con amplia trayectoria. Hablamos 21 idiomas y, lo más importante, nunca hemos cometido un error.
Envíenos sus fotografías y le responderemos a la brevedad. Deben ser de alta resolución.